De niña a mujer… metamorfosis inducida vía automóvil.

Posted in El pan nuestro de cada día, Las Reflexibles | 2 Comments »

Yo ya no sueño despierta… yo vivo en un sueño desde el pasado día 25. Papá Nöel no existe, y al cielo doy gracias… porque estoy convencida de que por muy generoso que fuese, no me habría mimado tanto como lo ha hecho mi familia estos últimos días.
Me lo puedo imaginar… ese viejo gordo… ¿qué se puede esperar de un tipo que vendió su espíritu navideño a Coca-Cola con tal de mantenerse bien posicionado respecto de sus eternos competidores, los Reyes Magos?
Ahora sólo creo en mi familia… me han regalado un coche, con lazos rojos y todo. Soy como la prota de una peli americana de quinceañeras de Beverly Hills… mi  novio se llama Nick y somos la pareja más popular del baile de fin de curso del Instituto. Fumo en los baños, llevo la sudadera de mi novio que es el pichichí del equipo de rugby y mi ropa interior va a juego con mi esmalte de uñas.
No sabéis la que me montaron para darme la sorpresa. Primero me quisieron despistar regalándome “vales x dinero para el coche”. Seguido de una gincana de regalitos de los chinos que conducían a LA LLAVE… la llave de los conductos lacrimógenos de mis ojos… una sensación abrumadora… me sentí como las invitadas del programa  Sorpresa Sorpresa al recibir la inesperada visita de su cantante favorito… gracias a Dios, Isabel Gemio no hizo una aparición estelar cantando aquello de… “Acompáñame… una noche más… una noche con tantas sorpresas que no olvidarás jamás…”
Lágrimas como puños, pucheros varios, brincos al unísono de Pat, Vero, mami… papi omnipresentemente… yo, lógicamente, acongogada por sentimientos de amor, fraternidad, paz… y Matteo y su “Felis Navirar, Ti-Thali”. Un momento súper rico… de verdad. Bajamos al parking… y frío… frío… al acercarme yo al vehículo más destartalado que había aparcado convencida de que ese era mi nuevo compañero de viaje (y hubiera aceptado aquella carcasa abollada de buena gana y mostrando todos mis dientes, colmillos, implantes, fundas y muelas… hasta las del juicio  en una sonrisa sin necesidad de  artilugios de dentistas que ensanchan los labios sin piedad)… tibio… tibio… caliente… y lo ví. Lo reconocí al instante… y eso que no me percaté de los lazos rojos que adornaban al regalo hasta que no lo tuve cerca… muy cerca.
Es una cosa preciosa… verde como mis ojos… que hasta ese momento eran azules de toda la vida… pero ya no, ahora son verdes. Será porque desde que tengo coche no me bajo de él y la carrocería se refleja en mis ojos, será que estoy enferma y este es uno de los síntomas… no lo sé, pero son verdes!!!
Y es el coche y es todo… es toda la familia compinchada para hacerme feliz. Es este último mes cargado de mentiras para que no les pillase en su sorpresa… es mi padre desde el otro lado del mundo decidiendo con mi madre qué coche comprar… es Vero insistiendo en que no importa el estado del motor… “lo imprtante es que sea mono”… es mi cuñado recomendándome coches de segundamano.com, son mis tíos, mis primos revisando que todo estubiera correcto, es mi novio a día 28 de diciembre y sus “Thali… no crees que ya es hora de quitarle los lazos al coche?”
Pues NO señor… la gente me ve en la carretera en mi Peugeot 106 verde como mis ojos verdes… con los lazos colgando de la antena, de los espejos… y me mira como diciendo… “ese coche… nuevo, lo que viene siendo nuevo… no es!”.
Qué piensen lo que quieran… que me acabo de casar, que sobre modos de Tunnear no hay nada escrito… yo de momento he volcado mi casa en mi coche. Lo primero fue bajarme el Kit que me regaló mi amiga cuando me saqué el carnet… juegos de mesa portátiles, una linterna, chaleco amarillo… hecho! Lo segundo fue llevarme de mi casa todo aquello que cabe en el coche… cacao, una muda, un botiquín, lima de uñas…tanto es así que estaba con mi amiga en casa, y cosa que me pedía… cosa que le tenía que confesar que estaba en el coche!!
Tercero: chinos. Toallitas humedas, una carterita para meter las moneditas estas que hay que tener siempre por el cenicero, un mechero…
Y he recibido regalitos. Estoy pendiente del callejero, porque no os podéis hacer una idea de lo torpe que soy… ayer tardé 1 hora y 22 minutos en llegar de Argüelles a Iglesia… palabra de Dios… te rogamos oyenos!
También me regalaron un CD de música para el coche… es decir, que no lo puedo escuchar en casa… esas son las instrucciones. Pero aún no tengo radio… todo se andará… o se conducirá. Así que de momento me han regalado una de los chinos, de estas que cambian de emisora según el barrio por el que te estés paseando… tranquilamente disfrutando de Amaral bajando Gran Vía… cruce… te incorporas a la rotonda de Cibeles, y salto de frecuencia… te sorprende Coti con su “tengo una mala noticia… no fue de casualidad…”
Estoy feliz… me encantaría, y esto ya lo hablaba con mi padre alguna vez… que la felicidad fuese un bien tangible que se puediese racionar… guardarlo en una especie de proveta, o en un estuche con olor a lápices… lo mismo me da… pero que uno pudiese almacenarla, y tirar de los ahorros en épocas de vacas flacas… no?
No me bajo del coche… de hecho ahora sólo voy a restaurantes que tienen “AUTO- servicio”, les pago a los gasolineros para que sean ellos los que me pongan combustible, recibo a mis amigas en el asiento del pasajero y estoy considerando hacerme taxista o en decirles a los de Orange (donde trabajo) que en lugar de trabajar en las oficinas, me paguen por poner PB de Orange en mi coche y dar vueltas por la ciudad.
Como bien sabéis algunos, soy una persona más madura y responsable cuando estoy al volante… el hecho de ser propietaria de un vehículo me ha trasnformado en una adulta consumada. No discuto de tonterías con mi novio desde que soy conductora habitual… tampoco arranco las etiquetas de la ropa nueva de golpe o mordiendo el plastiquito… no no… voy, busco unas tijeritas lo corto… cojo los dos lados resultantes del plástico, los tiro, y dejo las tijeras en su lugar. Tampoco me pongo las camisetas que están del revés metiendo la cabeza por el cuello… ahora que soy mayor les doy la vuelta y después me las pongo. Ahora ya nunca llevo tomates en los calcetines, y uso siempre posavasos… si se acaba el papel higiénico voy a comprar, no tiro de servilletas hasta que mi madre me sube un nuevo rollo… creo que hasta podría comprarme una planta con esperanza de vida mayor a 2 semanas.
Feliz Navidad a todos… espero que nos encontremos en algún atasco… soy la de los lazos rojos!!

 

Thali

El señor rojo: Papá Manué

Posted in Las Reflexibles | 2 Comments »

… Y por fin me llegó la hora.

Se trata de una de estas eventualidades de la vida, unos de estos “grandes pasos” que todos damos tarde o temprano,  pero que una vez dados no tienen vuelta atrás. Es como lo de aprender a vestirse solo, o a poner la mesa, o lo de bajar la basura de casa por primera vez… al principio lo hacemos encantados, orgullosos, en un afán de afianzar nuestra recién estrenada autosuficiencia… mas, como ocurre la mayoría de las veces, lo que empezó como una demostración de libre albedrío nos termina esclavizando.

Así también, este año me estrené como Papá Noël.

 

Es la primera vez que me toca vivirlo desde el otro lado. Hasta el año pasado, y por muy mayorcita que os parezca (estas chorradas en mi familia nos las tomamos muy en serio, la tradición es la tradición!!), cada 25 de diciembre corría a casa de mi madre para encontrarme con la pila de regalos de mil tamaños y colores debajo del árbol de Navidad. Cada uno con su tarjetita, escrita a mano “De los abuelos, con cariño, Papá Noël”, “Los tíos me contaron que necesitabas unos de estos. Papá Noël”, “Tus papás están muy orgullosos de ti, sigue así. Papá Noël”…
Pero este año había más regalos que nunca bajo el árbol. Y digo “pero”, porque es lo que tienen las cosas buenas, que siempre se acaban. Digo que había más regalos que nunca, pero, como era de prever, sólo uno llevaba mi nombre. Y es que, claro, con esto de ser mamá, y de haber hecho a mi madre abuela, y a mi hermana tía, pues la atención como que se desvía, habiendo sido relegada mi persona a un segundo puesto. Oye, que no me quejo, sólo apunto la realidad. Y haciendo honor a la verdad,  mi  (anótese que uso el singular) regalo resultó ser muy bueno (menos mal!), y muy acorde con mis circunstancias, pues se trata de un asiento-masajeador de shiatsu, que aunque, para ser sinceros, me rompe la espalda cada vez que lo uso, tengo que admitir que me viene de perlas. Además, luego resultó que Papá Noël sí se había acordado de mí, y dicho sea de paso, se acordó mucho y bien!, en mi casa (mi marido, que tonto no es, supo compensar), en casa de mi suegra, de mis abuelos políticos, de mis tíos, e incluso dejó un par de detallitos de mis abuelos para mi marido y para mi, o sea que no me quejo. Y de los millones de regalos que recibió mi chiquitín, mejor ni empezar a hablar, que el pobre al principio ni entendía bien lo que era la Navidad (y que me perdonen los más devotos, pero no me refiero al Belén,  sino a la Navidad de hoy, que no es sino la ilusión de estar juntos, de dar y de recibir, de buscar lo que puede hacer felices a los más queridos, y de pelearse con la fiebre del consumismo compulsivo para conseguirlo). Para mi hijo de 20 meses la “Felis Navirar, taratatán” era un concepto inculcado durante semanas a base de vídeos Disney, en los que sólo distinguía a un tal “Señor rojo, Papá Manué, que trae realos a los nene, y hace Jojojo” (a no confundir con Jaja Jojoooo -Risa diabólica que también tiene dominada-). Eso sí, le ha pillado rápido el gusto, porque después haber pasado tres días, visitando de casa en casa, abriendo montañas y montañas de regalos, todititos para él (es lo que tiene ser primer y único hijo, sobrino, nieto y bisnieto por todos los frentes), ahora se pasea por la calle ojo avizor, queriendo abalanzarse sobre todos los árboles navideños plegados de cajas vacías pero muy bien adornadas que decoran escaparates y recibidores. Algo dañina quizás, pero… maravillosa y nueva, la ilusión en su mirada! Tened hijos y veréis.

 

Total, que lo mejor de la Navidad este año no ha sido la parte de abrir los mil regalos que se acumulaban bajo el árbol, sino ver la cara de los obsequiados al descubrirlos. Y es que Papá Noël (o sea, yo), ha sido muy generoso este año. A mi marido le ha caído una Play Station 3, con todos sus accesorios, y 4 juegos, no me he atrevido con más, cosa de no arruinar completamente mi matrimonio. Y a mi hermana, y esta fue la mejor parte, le regalamos entre mi padre, mi madre, mi marido y yo, y por supuesto Papá Noël, un cochecín de trigesimoquinta mano, pero muy mono y muy bien cuidado, color verde de ese que no pasa desapercibido, pero que va perfecto con su personalidad, que al ser un Peugeot, hemos bautizado “el Peyote”. De haber podido le habríamos comprado un coche mejor, nuevecito y con elevalunas eléctrico, cierre centralizado, ABS, y todas esas cosas que ahora traen todos los coches de serie dejando a los pobres coches del milenio pasado más que obsoletos, pero, la crisis es la crisis, y hay que saber hacer de tripas corazón. Y la verdad nos salió muy bien, porque la ilusión en sus ojitos al ver las llaves del coche fue tal que estoy dispuesta a renunciar a mi papel de obsequiada y seguir haciendo de Papá Manué todas las Navidades de mi vida, regalando ilusiones, ojos brillantes y mil sonrisas…

 

Eso sí, los Reyes les toca a otro, que ya está bien!!

 

Felis Navirar, taratantán.

Vero

Aire fresco… un buen finde para recordar!!

Posted in El pan nuestro de cada día, Lo que hay que ver!, Lo que mató al gato | No Comments »

Estoy muy contenta… este finde ha sido perfecto. Desde el mismo instante en que salí del trabajo a las 14:30, me despojé del gafe que tenía subido… no sé si al tuerto que me venía siguiendo últimamente guiñándome el ojo le habrá ocurrido una desgracia… pero vivo mejor desde que no acecha a cada esquina.
Finde completo… como decía salí a las 14:30… quedé con unas amigas para ir a la guardería donde estaba nuestra otra amiga, la que es mamá… era la fiesta de Navidad de los nenes, así que nos juntamos allí amigos y familia… niños de todos los colores y olores… en corro, sentados en el suelo cantando villancicos, tocando panderetas… La verdad es que fue muy bonito. Tanto niño junto feliz, alucinando con las canciones, los instrumentos, los disfraces… eso es en definitiva la Navidad… esa fantasía que creamos para los más pequeños, pero que no es más que una excusa que nos permite, a los ya no tan pequeños, dejar de ser adultos cohernetes por un rato.
Qué falta me hacía tocar una pandereta… y yo sin saberlo!! Increíble además encontrarme en esa situación gracias a una amiga… no deja de sorprenderme verla con su bebé… verla de mamá. Ahí sentadita, con el bebito encima (que no la suelta ni por asomo) leyendo con cara de mamá las primeras “notas” de su primer hijo. Una pasada…
De ahí, a comprar más regalos de Navidad… que me estoy dejando tanto tanto dinero este año… que en lugar de firmar en la tarjeta: “De Papá Noel, con cariño, Thali”, como todos los años… esta vez voy a dejar las cosas claras “Del bolsillo de Thalia, con cariño, Papá Noel”. Por lo menos que se sepa!!
Después de comprar el Toys R Us, y de hacerme accionista honorífica de Imaginarium… a casa, a disfrazarme de gitana para ir a una fiesta… un desastre, parecía un travestido, o lo que es lo mismo, Frida Kahlo… no sé por qué en mi cabeza disfrazarse equeivale a ir hecha una mierda. No sé qué no entendí… o cuál de mis experiencias negativas me lleva a pensar que es incompatible ir disfrazado con seguir pareciendo un ser humano. Horrorosa de fea me presencié con mi amiga Andre, que iba fea, pero graciosa…en esta fiesta Erasmus en un piso en Madrid. Nunca había ido a una fiesta Erasmus en España… 200 personas en un piso… y yo la más fea de todas.
Obligué a mi amiga a desmaquillarnos… me daba susto verme en el espejo y mi novio no me tocaba ni con la mirada… ella no quería, pero yo la convencí corriéndole el maquillaje de las cejas con mis pulgares dándole cierto aire a Groucho Marx.
Claro, nos encontramos, una vez en el baño, con “el dilema”… hasta ahora los invitados nos habían visto horrorosas, pero estábamos disfrazadas a fin de cuentas… nadie sabe nuestro aspecto real… al salir desmaquilladas, tenemos que mostrar nuestra mejor cara… estar radiantes… sorprenderles con la antítesis de nuestro aspecto anterior… bueno… después de frotarte la cara durante 10 minutos, con crema, con papel higiénico, con algodón y jabón… el cutis se resiente. Nuestro gozo en un pozo… así del baño con la cara roja-rosa… a ronchas, por supuesto… mechones de pelo mojados con trocitos de papel y, cómo no… cositas negras entre los dientes (de haberme pintado algún que otro incisivo para simular su ausencia y darme un aspecto más pueblerino)… vamos, que parecía que antes de la fiesta me había puesto fina a comer costillas BBQ del Tony Romas… y que el hilo dental era mi gran desconocido.
Lo pasamos muy bien… sábado por la mañana. Comida “familiar”… mi suegro, todos sus amigos de juventud, con sus respectivas familias… mesas colocadas en U, una gran nube de humo… y los mismos villancicos de la guardería, ahora en boca de padres de familia, hombres de negocios… entonados, no musicalmente, sino a fuerza de copas y chupitos… chirigotas, anécdotas varias, ROPOPONPON… ROPOPONPON… y esa cancionilla popular que da pudor, mucho pudor… ver representada por el que es hasta ese momento “TU SUEGRO” que infunde respeto:
“Te has puesto el … TANGA del revés… y se te vé el CHUMINO”
En fin… de ahí al Corte Inglés… tenía aún unos centimillos quemándome el bolsillo. Y de ahí… cena de amigos de la carrera… o CENPianos… que es lo mismo. Entre risas, y gambas, me informan… mañana es el primer entrenamiento de nuestro nuevo equipo… claro, es que vosotros eso no lo sabéis.
Nos hemos apuntado a una liga lésbica de football… nos lo dijo una amiga, y… un domingo de tapeo y borrachera… pues “Sí… me apunto”. De ésto hace unas tres semanas de arrepentimiento diario y total. Pero bueno… una parte de mí tiene ganas de tener otra excusa para hacer el tonto, de modo establecido una vez a la semana… nos llamamos las “Hot muffins”… me pongo colorada cuando lo escribo. Al final somos 12, de las cuales sólo 4 son gays… como contaba, ayer fue el primer entrenamiento… pues os podéis imaginar… de nosotras sólo 2 han jugado alguna vez en su vida, aunque sea en sueños, al football… y sólo 4 de nosotras han practicado alguna vez en su vida alguna disciplina de deporte… quedamos a la 13:00. llegamos a las 14:00… empezamos a entrenar a las 14:30… y porque vino el hermano de una, en plan serio… y nos obligó a correr y hacer estiramientos. Qué panorama!! Parecíamos un grupo de divorciadas intentando hacer actividades para redirigir su solitaria vida… nuestros novios sentados “animándonos”… una amiga que está embarazada dando apoyo, los hijos de otra amiga jugando al lado nuestro… vamos, que menos lésbico no puede ser nuestro equipo…
De todos modos yo ya le he avisado, que si alguien detecta que se me empieza a  desarrollar un nuevo músculo, o que empiezo a hablar así, un poco más bestia… que me lo diga inmediatamente y me desapunto!! Es broma… la verdad es que estoy muy contenta.
Nuestras estrategias son varias, todas ellas cosnisten en distraer al equipo contrario… lo de meter gol es secundario. Desde subirnos las camisetas y enseñar los pechitos, en los descansos refresacarnos con botellas de agua en plan videoclip de rarpero moviendo el cuello eróticamente, hielitos en los pezones para marcar la diferencia… a llevar worder-bras, en lugar de sujetadores especiales de deporte.
La mejor estrategia es la siguiente. En mitad del partido, cuando las adversarias tengas peligrosamente la pelota… nos sacamos todas unas copas… y nos penemos a beber tranquilamente… la adversaria se para y piensa: “si todas están tomando copas, es que estamos en una discoteca… ¿qué hago yo jugando al football en una discoteca?” Se disfrae, deja la pelota… dejamos las copas, nos llevamos la pelota….y lo de GOOOOL….es lo que todavía no sabemos cómo lograr. Todo se andará!!
Del football… a casa… bueno, miento… a ayudar a una amiga a la que se le había acabado la batería del coche… unas risas y a casa.
Y al llegar a casa… la sorpresa. Yo le escribí a mi novio una carta para los Reyes… le pedía la Súper Nintendo… con el juego Don King Kong… se me antojó y le escribí la carta ahí con buena letra cursiva y demás. Pues él, que es un amor… me la compró… y como no iba a ser un regalo sorpresa, decidió darmelo cuando no me lo esperaba para darle un toque de “ALAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!”.
Llegamos a casa, y ahí estaba… la consola, con los mandos, 9 juegos para viciarnos y una tele grande que le han dejado indefinidamente!!!. Estoy más feliz… le di muchos besos, muchos muchos besos… no sabéis que alegría. Nos compramos una pizza familiar… vale, 2 pizzas familiares… pero porque era la oferta… y nos fuimos a casa a jugar a súper mario 2, a streert fighter y a don king kong… estoy felizmente enamorada!!!

Bueno… os tengo que dejar que tengo un poco de trabajo. Que paséis una feliz Navidad… unas buenas vacaciones… y nos vemos a la vuleta.
Besitos a todos,

Thali

Feliz feliz Navidad… !!

Posted in Lo que cuenta cada Cual, Lo que hay que ver!, Lo que me revienta los cojines | 2 Comments »

Lo primero: Perdón.  Os debo una disculpa… a todos en general, y a Vero muy en particular, por haber desaparecido durante tantos días. Lo cierto es que aunque han pasado rápido, sí he sido consciente del calendario… lo siento, pero creo que he tenido un mes de pena negra… interrumpida por intervalos de felicidad repentina y justificada,  pero con constantes vitales negativas suficientes como para mantenerme alejada de “las gafas de ver” el mundo con buenos ojos y transmitir algo alegre a quien me lea.

Y es que han sido días de fuertes noticias… aquello de “no news, good news”, del todo cierto, pero del todo al revés, también. Pero bueno, ya va escampando… y yo decido aferrarme con uñas (que no tengo) y dientes (que sí tengo… y uno de ellos más grande de lo normal. Se me había partido hace unas semanas, y ya el miércoles fui al dentista y me puso un postizo a escala 100/1 otorgándome un aspecto que recuerda a un conejo silvestre, por lo menos. Eso sí… el color lo ha clavado)… con este diente que me caracterizará inevitablemente de hoy en adelante me engancho a la Navidad como chaleco salvavidas para no ahogarme en este mar de “penas penitas penas de mi corazón”.

Yo descubrí que Papá Noel no existe a los 17 años… ahora que pensáis que soy retrasada mental, os puedo decir la verdad… por tarde que fuera la imagen mental que tenéis de mí sólo puede mejorar llegados a este punto… lo descubrí a los 14. Y no era yo de esas personas astutas que hacen como que no se enteran para pedir y pedir sin escrúpulos… no, no… yo tuve que ver el maletero lleno de regalos para empezar a olerme que ahí había gato encerrado… y porque lo siguiente que hizo mi padre fue decir: “Ay, se me olvidó sacar vuestros regalos de Navidad… bueno, total… ya están grandecitas para estas tonterías”.

Con la cara desfigurada me subí al coche como pude intentando mantener una actitud de normalidad y de conformidad con la situación… qué dolor! Así que Papá Noel no existe, son los padres. Y eso no es lo peor… lo peor es que casi inmediatamente después del desafortunado descubrimiento, sucede que Papá Noel ya no son sólo los padres… Papá Noel somos los hijos. Pasas de poder pedir por esa boquita lo primero que se te antoje a cualquier precio… a tener que moderarte en tus listas de ensueño… y peor… a tener que hacer una segunda lista de “regalos de Navidad” que comprar para dar a los demás. Pero qué tristes fueron mis14 años!! Eso y perder mi virginidad… todo el mismo año… dos grandes mitos se desvanecieron ante mi mojado lacrimal. (Recordatorio: a veces miento)

Además, a partir de ese momento… del instante en el que todos saben que lo sabes (por fin), ya no se lo curran tanto. Después de eso, recuerdo un año que mi padre no nos dejó nada y después nos llevó a Toys R us…sí… compramos lo que quisimos, pero fue decepcionante el despertar y no ver nada bajo el árbol. También recuerdo otro chasco… subí corriendo las escaleras la mañana de Navidad… y qué había? Dos guitarras españolas… vaya mierda de regalo… ahora la valoro y la disfruto, pero…¿una guitarra por Navidad? Es lo que pasa cuando ya sabes que Papá Noel son los padres… llega un momento en el que ya ni haces lista de regalos, y ellos te obsequian con regalos de mayores… qué horror!

Hay que seguir poniéndole ilusión… mi madre no tuvo tiempo un año de ir a comprar los regalos… Vero tendría unos 19, y yo unos 16… la pobre se pasó la noche en vela. Cuando despertamos, en el salón junto al árbol había dos maniquíes hechos por mi madre… el de Vero tenía pintado un jersey morado, unos vaqueros…el mío una camiseta azul, unos zapatos… y de cada una de las prendas colgaba un “Vale x …”. Fue increíble. Ese es el espíritu!!

Recuerdo los sábados por la mañana antes de Navidad… levantarme al amanecer de Dios, lápiz bien afilado y papel cuadriculado en mano. Y zapping en busca de anuncios y más anuncios de juguetes… boca-abajo en el suelo tirada… las rodillas flexionadas con los pies en el aire haciendo círculos inquietos… los codos en el suelo, la lenguita fuera esmerando la buena caligrafía (ortografía dudosa) para agradar al Querido Papá Noel. Por lo menos 20 regalos en la carta… de los cuales 10 amanecían bajo el árbol la mañana de Navidad, junto a otros 5 detalles celosamente marginados que nunca pedí a pesar de la insistencia de mi madre en explicarme lo útiles que resultaban, por ejemplo un repuesto de los polos del uniforme del colegio.

Era fantástico abrir un regalo detrás de otro sin medirse… sin dar las gracias, ni leer las tarjetas que colgaban del regalo, sin valorar lo “bonito y elaborado” del envoltorio. Vero y yo siempre tratábamos de abrir los regalos a la vez… uno, uno, dos, dos… no por respeto ni por mantener un orden… sino por acabar a la vez y no picarnos. Ella hacía trampas… se escondía un regalo y cuando ya habíamos acabado lo sacaba y me daba envidia, mucha envidia. Y si algún año lo hacía yo también… pues entonces ella se me había adelantado y tenía dos regalos escondidos…eso de “cuando tu vas, yo vengo” que sólo los hermanos mayores pueden llevar a la práctica triunfalmente.

A los 25 años ya no se hacen esas cosas, a esta edad se dicen cosas como “Jo, de verdad muchísimas gracias… me encanta, me hace tantísima ilusión… es que… me da pena abrirlo porque te ha quedado tan bonito envuelto con este papel satinado… y el lacito es una cucada”. Y no me mofo de nadie… me repito a mí misma.

Yo digo estas cosas… y las siento, pero son absurdas, por Dios. Lo importante es lo de dentro… llevo meses repitiéndole a mi novio que no se trata de que quiero que me regale cosas, que por mí como si me hace una tarjeta… que lo que me hace ilusión es el detalle. Y no es falso del todo… es sincero. Pero tengo que reconocerlo, me pirran los regalos!!

Antes me daba vergüenza abrirlos, sobre todo en mi cumpleaños… y darlos también me daba palo. Ahora lo disfruto como una enana… darlos y recibirlos. No hay nada mejor que dar un regalo que te has currado… que te ha llevado tiempo pensar… nada mejor que acertar… y nada peor que que no acierten. Eso sí es malo.

Es la primera Navidad consciente de mi Matteo (mi sobri)… estoy loca por verle abrir todos los regalitos que le traiga Papá Noel. Quiero que sea su Navidad, una Navidad para él… él sin darse cuenta me salva muchas veces del mal humor, o de darle vueltas y vueltas a temas grises en mi cabeza… y quiero agradecérselo con muchos mimos y alegrías.

De hecho le compré a mi novio un disfraz de Papá Noel para que le dé los regalitos a Matt con todo el atuendo… a ver cómo reacciona. Puede ser un fracaso, porque mi novio ya me adelanta que como él siempre ha celebrado los Reyes en lugar de Papá Noel, seguramente se le escape algo como: “JO, JO, JO… Soy Papá Noel, Matteo… mi camello está muy cansado, pero ha merecido la pena viajar hasta aquí para verte… JO, JO, JO!”

Feliz Navidad y muchos besitos,

Thali

Enredos de la lengua

Posted in Lo que mató al gato, Los nudos en la lengua | 1 Comment »

Acabo de leer en Internet que la lengua NO es el músculo más fuerte del cuerpo humano!!??

http://espanol.answers.yahoo.com/question/index?qid=20060629211411AAIYsuv

 
En mi caso, seguro que se equivocan. Yo hablo hasta por los codos, así que, junto con éstos, los codos me refiero, estoy segura de que mi lengua es el conjunto muscular más fuerte de mi cuerpo… Y que esto no lleve a malos entendidos, que a veces son peligrosos.

 

Sin ir más lejos, hace unos meses, le preguntaba mi marido a la chica que nos cuida al niño si estaba contenta con su trabajo, con nosotros, en definitiva, si estaba a gusto en casa. La chica le miró sonriendo, y algo tímida, le dijo: “Señor, tan a gusto estoy, que de aquí no me voy hasta que no me corra!”. Mi marido tardó semanas en poder mirarla a los ojos.

Aunque, tengo que reconocer que, para esto de los malentendidos, el chico tiene especial propensión.
Así, por ejemplo, la experiencia le ha enseñado que en Perú, cuando uno se “vacía”, aunque también se hace en solitario, no es como consecuencia de una mala digestión; que en Argentina “coger” a un perro y darle cariño no está muy bien visto; que en Puerto Rico una araña no es precisamente un “bicho” enorme y peludo; y que su apodo “Pato” significa maricón en mi tierra.

 

Quizás por eso, cuando a las pocas horas de conocernos, me preguntó si echaba de menos mi país, no parpadeó ante la respuesta: “Sí, me gusta España -le dije- aquí se chupa mucho (vino), y a mi me enaaaaanta chupar!”.

 

Eso sí, se casó conmigo ; )

 

Vero