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De niña a mujer… metamorfosis inducida vía automóvil.
Posted in El pan nuestro de cada día, Las Reflexibles | 2 Comments »Yo ya no sueño despierta… yo vivo en un sueño desde el pasado día 25. Papá Nöel no existe, y al cielo doy gracias… porque estoy convencida de que por muy generoso que fuese, no me habría mimado tanto como lo ha hecho mi familia estos últimos días.
Me lo puedo imaginar… ese viejo gordo… ¿qué se puede esperar de un tipo que vendió su espíritu navideño a Coca-Cola con tal de mantenerse bien posicionado respecto de sus eternos competidores, los Reyes Magos?
Ahora sólo creo en mi familia… me han regalado un coche, con lazos rojos y todo. Soy como la prota de una peli americana de quinceañeras de Beverly Hills… mi novio se llama Nick y somos la pareja más popular del baile de fin de curso del Instituto. Fumo en los baños, llevo la sudadera de mi novio que es el pichichí del equipo de rugby y mi ropa interior va a juego con mi esmalte de uñas.
No sabéis la que me montaron para darme la sorpresa. Primero me quisieron despistar regalándome “vales x dinero para el coche”. Seguido de una gincana de regalitos de los chinos que conducían a LA LLAVE… la llave de los conductos lacrimógenos de mis ojos… una sensación abrumadora… me sentí como las invitadas del programa Sorpresa Sorpresa al recibir la inesperada visita de su cantante favorito… gracias a Dios, Isabel Gemio no hizo una aparición estelar cantando aquello de… “Acompáñame… una noche más… una noche con tantas sorpresas que no olvidarás jamás…”
Lágrimas como puños, pucheros varios, brincos al unísono de Pat, Vero, mami… papi omnipresentemente… yo, lógicamente, acongogada por sentimientos de amor, fraternidad, paz… y Matteo y su “Felis Navirar, Ti-Thali”. Un momento súper rico… de verdad. Bajamos al parking… y frío… frío… al acercarme yo al vehículo más destartalado que había aparcado convencida de que ese era mi nuevo compañero de viaje (y hubiera aceptado aquella carcasa abollada de buena gana y mostrando todos mis dientes, colmillos, implantes, fundas y muelas… hasta las del juicio en una sonrisa sin necesidad de artilugios de dentistas que ensanchan los labios sin piedad)… tibio… tibio… caliente… y lo ví. Lo reconocí al instante… y eso que no me percaté de los lazos rojos que adornaban al regalo hasta que no lo tuve cerca… muy cerca.
Es una cosa preciosa… verde como mis ojos… que hasta ese momento eran azules de toda la vida… pero ya no, ahora son verdes. Será porque desde que tengo coche no me bajo de él y la carrocería se refleja en mis ojos, será que estoy enferma y este es uno de los síntomas… no lo sé, pero son verdes!!!
Y es el coche y es todo… es toda la familia compinchada para hacerme feliz. Es este último mes cargado de mentiras para que no les pillase en su sorpresa… es mi padre desde el otro lado del mundo decidiendo con mi madre qué coche comprar… es Vero insistiendo en que no importa el estado del motor… “lo imprtante es que sea mono”… es mi cuñado recomendándome coches de segundamano.com, son mis tíos, mis primos revisando que todo estubiera correcto, es mi novio a día 28 de diciembre y sus “Thali… no crees que ya es hora de quitarle los lazos al coche?”
Pues NO señor… la gente me ve en la carretera en mi Peugeot 106 verde como mis ojos verdes… con los lazos colgando de la antena, de los espejos… y me mira como diciendo… “ese coche… nuevo, lo que viene siendo nuevo… no es!”.
Qué piensen lo que quieran… que me acabo de casar, que sobre modos de Tunnear no hay nada escrito… yo de momento he volcado mi casa en mi coche. Lo primero fue bajarme el Kit que me regaló mi amiga cuando me saqué el carnet… juegos de mesa portátiles, una linterna, chaleco amarillo… hecho! Lo segundo fue llevarme de mi casa todo aquello que cabe en el coche… cacao, una muda, un botiquín, lima de uñas…tanto es así que estaba con mi amiga en casa, y cosa que me pedía… cosa que le tenía que confesar que estaba en el coche!!
Tercero: chinos. Toallitas humedas, una carterita para meter las moneditas estas que hay que tener siempre por el cenicero, un mechero…
Y he recibido regalitos. Estoy pendiente del callejero, porque no os podéis hacer una idea de lo torpe que soy… ayer tardé 1 hora y 22 minutos en llegar de Argüelles a Iglesia… palabra de Dios… te rogamos oyenos!
También me regalaron un CD de música para el coche… es decir, que no lo puedo escuchar en casa… esas son las instrucciones. Pero aún no tengo radio… todo se andará… o se conducirá. Así que de momento me han regalado una de los chinos, de estas que cambian de emisora según el barrio por el que te estés paseando… tranquilamente disfrutando de Amaral bajando Gran Vía… cruce… te incorporas a la rotonda de Cibeles, y salto de frecuencia… te sorprende Coti con su “tengo una mala noticia… no fue de casualidad…”
Estoy feliz… me encantaría, y esto ya lo hablaba con mi padre alguna vez… que la felicidad fuese un bien tangible que se puediese racionar… guardarlo en una especie de proveta, o en un estuche con olor a lápices… lo mismo me da… pero que uno pudiese almacenarla, y tirar de los ahorros en épocas de vacas flacas… no?
No me bajo del coche… de hecho ahora sólo voy a restaurantes que tienen “AUTO- servicio”, les pago a los gasolineros para que sean ellos los que me pongan combustible, recibo a mis amigas en el asiento del pasajero y estoy considerando hacerme taxista o en decirles a los de Orange (donde trabajo) que en lugar de trabajar en las oficinas, me paguen por poner PB de Orange en mi coche y dar vueltas por la ciudad.
Como bien sabéis algunos, soy una persona más madura y responsable cuando estoy al volante… el hecho de ser propietaria de un vehículo me ha trasnformado en una adulta consumada. No discuto de tonterías con mi novio desde que soy conductora habitual… tampoco arranco las etiquetas de la ropa nueva de golpe o mordiendo el plastiquito… no no… voy, busco unas tijeritas lo corto… cojo los dos lados resultantes del plástico, los tiro, y dejo las tijeras en su lugar. Tampoco me pongo las camisetas que están del revés metiendo la cabeza por el cuello… ahora que soy mayor les doy la vuelta y después me las pongo. Ahora ya nunca llevo tomates en los calcetines, y uso siempre posavasos… si se acaba el papel higiénico voy a comprar, no tiro de servilletas hasta que mi madre me sube un nuevo rollo… creo que hasta podría comprarme una planta con esperanza de vida mayor a 2 semanas.
Feliz Navidad a todos… espero que nos encontremos en algún atasco… soy la de los lazos rojos!!
Thali
