Jan
Querido Sr. Whirlpool
Posted in El pan nuestro de cada día, Lo que me revienta los cojines | 4 Comments »Hablando de cosas que me revientan los cojines, tengo la anécdota del día!!
Hace unos días me animé por fin a llamar al servicio técnico de Whirlpool, pues ocurre que en casa, como dice mi electricista, no para de “saltar el automático” (vamos, lo que viene siendo caerse los plomos, de toda la vida), y como además coincide con que cada vez que toco el maldito lavavajillas con una mano, mientras con la otra me apoyo en la pila (debe ser la postura más cómoda, porque no hay manera, no aprendo, me pasa cada noche!!), me da un calambrazo de esos que te quedas 10 segundos ‘pegao’, como medio gilipollas, hasta que finalmente sueltas la mano, sacudes la cabeza, y piensas “tengo que llamar al técnico”. Pues eso… que finalmente me decidí a llamar.
Pese a estar el electrodoméstico aun en garantía, se me indicó por teléfono que la visita del profesional tenía un coste de 19,90€ por el desplazamiento. Que yo me pregunto… qué clase de garantía es esa??!! O sea, me arreglan el lavavajillas gratis, eso sí, siempre y cuando lo lleve a lomos hasta casa del técnico de turno, o qué?? No se presupone de un lavavajillas que la reparación implica un desplazamiento por parte del técnico?? En fin, que como siempre pasa con estas cosas, al final es lo que hay, lo tomas o lo dejas, y como a lo de los calambrazos, por mucho que se haya vuelto rutinario, no acabo de acostumbrarme… pues asumí.
Y así, muy sumisa, preparé los 20€ de rigor, los coloqué junto a la garantía y el recibo de compra del aparatejo en la mesita de la entrada, y dejé recado a la chica para que recibiera al técnico y le abonara la cantidad impuesta.
Esta mañana pasó el técnico, yo estaba en la oficina. Le recibieron mi chica, el niño, y mis 20€. Tras 10 minutos de “ardua labor” (puso el ciclo corto y se limitó a comprobar que funcionaba), me llamó a la oficina para informarme de que no había encontrado avería alguna en el electrodoméstico, que probablemente se trataba de un problema de toma de tierra del enchufe, o algo así, por lo que me recomendaba que me pusiera en contacto con un electricista. “Son 49,90€ en total -añadió- 19,90€ del desplazamiento, y 30€ por la mano de obra”. ¿¿Mano de qué?? ¿¿Qué mano de obra, ni qué leches, si mi enchufe sigue sin su toma de tierra y la máquina del infierno sigue siendo soltando tantas chispas que parece la silla eléctrica?? No si, estoy pensando que hasta a lo mejor me viene bien y todo, como tortura china o algo así… no veas lo bien educadito me iba a salir el niño. No te joroba! Haciendo un gran esfuerzo por disimular mi asombro, le repiqué que no era eso lo que me habían indicado por teléfono, y que además no tenía más dinero en casa, por lo que se cobrara los 20€ del desplazamiento, y ya hablaría yo con la compañía para resolver el tema de la supuesta “mano de obra”. Ni corto ni perezoso, y como quien escupe cuando habla, me respondió que vale, que se llevaba los 20€ (al bolsillo, entiendo yo), pero que no pensaba dejarme recibo alguno, que me las arreglara con Whirlpool por el importe total. O sea, pago doble, por idiota!! No, si es que, en esta vida todo cabe… y cuando le dije que o me cobraba los 19,90€ (que no 20€!!), y me dejaba recibo por ellos, o no me cobraba un duro y ya resolvería yo con Whirlpool, se enfadó tanto que me gritó en un tono un tanto amenazador que “me iba a enterar, que me pensaba dejar sin la garantía del aparato!”, y me colgó el teléfono sin más miramientos. Acto seguido se dirigió a la puerta, sin darle explicación alguna a mi chica, que, asustada, salió corriendo detrás de él. En esta confusión, el susodicho culminó su patética actuación con un portazo, que dejó a mi chica fuera de casa, con mi hijo de 20 meses encerrado dentro.
Y seguro que esta noche, después del calambrazo, me volveré a acordar de llamar al técnico… Sí, de llamarle desgraciado, mala gente, y tremendísimo descendiente de prostituta.
Vero

