Papi Papi… papi chulo!

Posted on Friday, March 27th, 2009 at 8:06 pm

Papi Papi… papi chulo!

Mi padre es de esa gente a la que confunden con empleados de los súper mercados… de esos que están tranquilamente haciendo la compra y se les acerca un extraño y les dice: “Perdona ¿me dices dónde está la sección de productos de limpieza?”

Recuerdo una vez que nos vino a visitar y el portero de nuestro edificio le confundió con el electricista que tenía que arreglar la caldera.

 

Es una persona brillante… malpensado como él sólo, siempre que le cuentas algo su enrevesada mente piensa que le ocultas algo y se imagina una turbia realidad alternativa… y así, se equivoca rotundamente  9 de cada 10 veces… pero 1 de cada 10 veces te pilla de pleno en una mentira que creías imposible descubrir.

Es el mejor padre del mundo… y no lo digo porque sea el mío. Si fuese el padre de mi vecino del 8ºG, sin duda subiría en ascensor a su casa, llamaría al timbre y le diría honestamente: “Tú padre es el mejor padre del mundo!!”

Pero no, la suerte me guiñó a mí en esta ocasión… a Veroro y a mí, mejor dicho. Siempre nos lo ha dado todo, sin perder el norte ni malcriarnos… pero todo nos lo ha dado esta persona sin pensarlo dos veces. Somos sus “chulitas”, como él nos llama.

 

Imagínate como son las cosas, que a día de hoy… con 28 y 25 años, Vero y yo nos vemos felizmente obligadas a ponerle a los camellos su hierba, su agüita fresca… y su tentempié a los Reyes Magos cuando celebramos con él la Navidad. Es un ritual eterno, en el que la madurez de la que nos hemos hecho dueñas con el paso de los años… ni pincha ni corta.

 

Recuerdo sus cartas cuando era más pequeña… me enviaba juegos que inventaba él… en plan crucigramas, dos columnas de palabras que había que asociar, laberintos que había que recorrer por el camino adecuado con un lápiz para hacer llegar al perrito hambriento al suculento hueso. Hasta me mandaba frases escritas discontinuamente (con puntitos) para que yo los uniese y mejorase mi caligrafía.

Yo los recibía con entusiasmo agudo… devoraba las cartas y hacía todos los juegos que me mandaba con mi lápiz bien afiladito (goma en mano porque siempre fui torpe). Inepta como era respondía  a las cartas acompañándolas de juegos para que los hiciera él. Con sus columnas a asociar de rigor, sus crucigramas… y su triste laberinto cuyo recorrido correcto se reconocía con un simple vistazo… intentaba esconderlo inventado mil caminos alternativos que
se cortaban sin sentido, que se superponían los unos a los otros… pero no había manera de ocultar mínimamente el trayecto del feo perrito hasta el insípido hueso.

Lo peor es que hasta le escribía frases discontinuas para que él, mi padre, mejorase su caligrafía… en qué estaría yo pensando!

 

Nos llevaba a todos sitios, lo pienso ahora y era un sinsentido… en más de una ocasión nos íbamos a pasar el fin de semana a hoteles de lujo que quedaban exactamente a 6 manzanas de nuestra casa… como si de un viaje a otro continente se tratase hacíamos nuestras maletas, empacábamos todo tipo de galletas, chocolates, patatas, refrescos… y nos subíamos en el coche rebosante de equipaje para bajarnos en el ballet parking del lobby del hotel 3 minutos y medio más tarde.

Invitaba a nuestros primos, amigas… de Vero, yo no tenía amigas por aquel entonces. Nos dedicábamos a derrochar… no exagero cuando digo que en los 2 meses de verano que pasábamos allí, comíamos y cenábamos fuera 6 días de los 7 de la semana. Eso sí… los desayunos caseros no nos los quitaba nadie.

Papi se despertaba como una vida antes que nosotras para amanecernos con un desayuno de campeones, rico de sabor y muy rico en colesterol. Huevos, salchichas, queso, sandwiches, bacon crujiente, leche con nesquik, zumo y galletas (Vero Oreo y yo Chips Ahoy). Venía  a nuestro cuarto guitarra en mano cantando: “estas son las mañanitas que cantaba el rey David, a  las muchachas bonitas te las cantamos a ti… despierta…” y por ahí seguía.

De repequeñas nos encantaba todo este tinglado… con el tiempo nuestros gustos culinarios fueron cambiando y nuestra tolerancia a la grasa también… pero la ilusión de mi padre por los desayunos abundantes se mantenía inmutable… así que hubieron muchos desayunos más y mi culo mutó a zancadas de gigante alcanzando dimensiones violentas.

 

Igual que despertar requería de mil actos grandiosos por parte de nuestro papi… irse a la cama no podía hacerse sin más. Nos compraba cuentos fantásticos y con ellos nos acurrucaba en la cama. Nos los contaba con voz en off de narrador de Disney todas las noches… y ahí se quedaba hasta que nos quedábamos dormidas… se oía un: “Que sueñen con los angelitos, chulitas”… y lo siguiente que recuerdo era el “estas son las mañanitas…” y ese olorcillo a
bacon recién hecho que bajaba desde el piso de arriba.

 

Cuando íbamos a los restaurantes jugábamos a praticar idiomas… un poquito de francés, un porquito de inglés… nos contaba chistes sin parar, y nos relataba con viveza los complicados casos, que él, como abogado del diablo que es, había ganado rotundamente. Era perfecto… en el coche jugábamos a la granja… lo llamo así por llamarlo algo. En verdad sólo recuerdo estar en el asiento trasero haciendo ruidos de animales que él tenía que identificar…una ardua tarea considerando que a la edad de 5 años sólo conocía unos 15 animales… de los cuales sólo 7 hacían ruidos imitables.

Veo veo…qué ves? Era un clásico… podíamos Vero y yo jugar a  describir los 800 elementos que formaban el escenario que nos rodeaba, que él… súper papi no se cansaba y disimulaba no saber exactamente cual era el objeto que veíamos veíamos.

 

Recuerdo que de pequeñaja me encantaba el rap…pero no el rap bueno… nooo… el rap barriobajero de las fulanas y los traficantes en cuyos videoclips había mucha cadena de oro… pero no es oro todo lo que reluce… y muchos culos que se contoneaban haciendo mover sus nalgas de celulitis al son de un: “mamita mamita rica y apretadita…”

Pues eso era lo que me gustaba a mí… y por qué no reconocerlo, a mis 25 años todavía se me mueven las nalgas cuando escucho los típicos cánticos de mi tierra natal. Me las aprendía todas… unas letras con unos mensajes muy educativos del tipo: “sacúdelo que tiene arena” “sé que tú tienes a otra y a mí me quieres para jmmm”… y a mis 5, 6, 7, 8… años me paseaba yo por la calle canturreando estas barbaries, carentes de significado para mí… y cargadas de
significado para los desafortunados oyentes que me miraban a mí con lástima y a mi pobre padre con ojos juzgadores de desprecio. A él le daba vergüenza… pero yo era tan feliz con mi perreo… que él no se quejaba demasiado.

Eso sí… encontró su venganza siendo yo ya más grandecita… cuando estaba yo haciendo fila en algún sitio, y había gente joven cerca… mi padre se me acercaba haciendo ruidos de rapero con la boca ayudándose de las manos… y contoneándose como en los videoclips de peor gusto. Qué bochorno!!

Hace un par de años fuimos a un concierto de raperos en Puerto Rico… mi papi, Vero y yo… en contra de la voluntad de Vero por supuesto… que no sabía dónde meterse entre tanta gentuza apelotonada por amor real al arte del PERREO. Era para escandalizarse, y más siendo el trío que éramos. Mientras Vero se abanicaba impetuosamente y hacía intentos desesperados por alejarse de la gentuza y encontrar su mínima República Independiente de su persona… papi y yo teníamos momentos de desinhibición… allí donde fueres haz lo que vieres… y retornos a la nuestra realidad en los que mirábamos a nuestro entorno pensando “qué carajo hacemos aquí?”

La gente bailaba, y se restregaba como sí no hubiese un Dios observándolo todo… en una de esas de me acercó un raperillo y me dijo: “quieres bailar?” Cómo si de un baile de alta sociedad se tratase… mi negativa no fue necesaria… creo que mi cara habló de más.

En ese momento me acerqué a mi padre y le dije: “Ahora tienes que estar contento de que nos fuéramos a vivir a España… porque si no nos hubiésemos ido, hoy mismo estaría yo en este mismo concierto “bailando” con ese mismo raperillo”

Sonrió aliviado mi padre… sabiendo que había dicho una verdad como un templo.

 

Así que desde España, donde se bailan sanas sevillanas y sardanas…papi papi… papi chulo… te mando un beso fuerte fuerte… con la cabeza llena de ti, de recuerdos que cuento y otros tantos que me guardo…

Y qué buenos son los recuerdos… os dejo con un chistecillo para algunos de mal gusto… para mí de lo más tierno.

Un beso,

Thali.

 

El chiste tierno:

Le dice una abuelita a su nietecito:

-“Manuelito, cómo se llamaba el alemán ese que me esconde las cosas?

El nietecito responde resignado y con ternura:

-“Alzhéimer, abuelita, alzhéimer!”

You can leave a response, or trackback from your own site.

3 comments

 1 
Clarabella:

Que mucho me he reido!!! Son geniales… las adoro!!! Besos!

March 29th, 2009 at 10:02 pm
 2 
Vero:

y las tarjetitas ilustradas sobre la historia de la aviación y la Teoría evolutiva, que meticulosamente elaboraba, para iniciarnos en el amor por las ciencias y el saber…!

Ahora que soy madre, esposa, ama de casa, estudiante ocasional, y mujer trabajadora, y que sé lo difícil que es sacar tiempo para entregarse con esmero a cada una de estas facetas, puedo decir con conocimiento de causa: como mi Papá, no hay dos.

March 31st, 2009 at 9:20 am
 3 
Rei:

Maravilloso relato. Jorge tiene que sentirse muy completo con ustedes.
Vuestro orgulloso tío,
Besos,
Rei

April 27th, 2009 at 2:11 pm

Leave a reply

Name (*)
Mail (will not be published) (*)
URI
Comment