Pipí, EN EL BAÑO!!
Posted on Wednesday, September 23rd, 2009 at 5:32 pmYa casi lo habíamos conseguido, la peor parte ya había pasado… atrás quedaban los pantalones orinados, y los calzoncillos color parduzco; atrás las carreras al baño cada 9 minutos, y la eterna pregunta en los labios: “quieres hacer pipí, caca, algo…?? seguro, mi amor??”.
Su vejiga se había acostumbrado, habíamos vencido: el pipí y la caca, en el baño, amén.
Entonces empezó la guarde…
Uno pensaría que, de un lugar que se hace llamar “centro de educación infantil”, y donde lo más que enseñan a los niños es a cantar “Yo tengo una casita que es así y así”, “El patio de mi casa es particular”, y “La Twibsy-Bipsy Araña”, no sería desmesurado exigir que además les transmitieran los beneficios y buenaventras del control de esfínteres… pues no! Más aún, en la mía, les desenseñan directamente.
El primer día, todo fue perfecto. El niño parecía encantado de retomar el curso después del verano. Se dio la vuelta, nos dijo adiós con la mano, y se alejó dando saltitos hacia su nuevo salón de “clases”. Volvió seco.
El segundo, llegó a casa y me informó de que “Matteo hizo un poco de pipí en el calzoncillo, pero sólo un poquito”
El tercer día, se meó tres veces, y justo antes de que lo fuéramos a buscar, y para rematar bien la faena, se cagó. Llegó a casa con tres mudas sucias en una bolsita, la primera suya, las otras dos, no. Vergüenza me dio devolverlas el día siguiente, pese a mis laboriosos esfuerzos por eliminar los restos fecales de mi “angelito”!
Ese día lo regañamos. “A Matteo no le gustan los baños del cole”, replicó, “Son pequeñitos. Matteo hace pipí en SU baño de SU casa”.
Desde entonces, ni una gota. Pero con ni una gota, me refiero a NI UNA GOTA!!! Ni en el calzoncillo, ni el baño, ni en ningún sitio!! Simplemente dejó de evacuar. Al llegar al cole, cerraba las compuertas, y así las mantenía hasta llegada la hora de salida, de donde salía escopetado hacia el primer arbolito de la calle y se desahogaba en un infinito torrente de orín contenido.
O al menos eso es lo que yo pensaba… hasta que el otro día, ya preocupada con su sobrenatural capacidad retentiva (y eso que yo soy famosa por el diminuto tamaño de mi vejiga, pudiendo incluso tener que levantarme para ir al baño hasta 8 veces en una hora!!), le pregunté porqué nunca hacía pipí en el cole, a lo que me contestó tan naturalmente “Es que, es que, es que -a veces le da con repetir lo mismo durante horas-… la profe le pone pamper (así llama a los pañales) a Matteo, y luego se lo quita y le pone calzoncillos” (Hago notar al lector que soy consciente de la tendencia de los niños a mentir, y no pretendo con esto excusar al mío de haber faltado al octavo mandamiento, pero… esta mentira, “me vuelve a poner los calzoncillos”, era demasiado elaborada..!!)
Con dos cojones y un palito!! -Como diría una amiga mía- Esa misma mañana había llamado para hablar con su profesora sobre su trauma sanitario, y me juró y perjuró que hacían todo lo posible, pero que por mucho que le llevaban al baño, el niño simplemente se negaba a hacer pipí. “Eso sí -me dijo- en los pantalones no se hace ni una gota!”
No te jode, si le pones pañales, cómo coño se va a mojar los pantalones??!!
Desde entonces le llevo con pañales… que al menos parezca iniciativa nuestra. Ya sabes, mejor equivocarte a sabiendas, que acertar a ciegas.
Hoy me despierto y leo en la portada de El Mundo Digital:
Si mañana el niño llega con el pelo mojado… al menos sabré que leen la prensa!!
Vero

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