Igualdad de géneros/as

Posted on Wednesday, October 7th, 2009 at 4:17 pm

No sé vosotros, pero yo no tengo pito; no puedo hacer pis de pie, y mucho menos sin desvestirme; no tengo dos cabezas, ni le otorgo la misma importancia a los razonamientos provenientes de una u otra; puedo hacerme trenzas, sí, pero no con el pelo de los sobacos; y para camuflar mis rasgos, no puedo esconderme tras una barba y un bigote de 4 días.
A cambio, tengo un par de ovarios que me recuerdan cada mes mi condición de XX.

 

Y es que, es una evidencia que hombres y mujeres no somos iguales (igualas??).

 

Sin embargo… aunque todos conocemos el refrán de “madre sólo hay una”, no es menos cierto que padre también. Quizás más equívoco, pero uno al fin. Raro es el caso en que dos espermatozoides alcanzan el óvulo a la vez, pero más raro aún que confluyan los soldaditos de distintos donantes en esa pugna por la vida; y aun en ese caso, sólo uno logra su objetivo: el del padre.

 

El pasado 6 de octubre Las Cortes Generales aprobaron la siguiente medida, “de ampliación de la duración del permiso de paternidad en los casos de nacimiento, adopción o acogida”, publicada hoy en el BOE Nº 242, bajo el rótulo “Igualdad de Género”:


(…) En los supuestos de nacimiento de hijo, adopción o acogimiento de acuerdo con el artículo 45.1.d de esta Ley, el trabajador tendrá derecho a la suspensión del contrato durante cuatro semanas ininterrumpidas, ampliables en el supuesto de parto, adopción o acogimiento múltiples en dos días más por cada hijo a partir del segundo. Esta suspensión es independiente del disfrute compartido de los periodos de descanso por maternidad regulados en el artículo 48.4.
En el supuesto de parto, la suspensión corresponde en exclusiva al otro progenitor
. En los supuestos de adopción o acogimiento, este derecho corresponderá sólo a uno de los progenitores, a elección de los interesados; no obstante, cuando el período de descanso regulado en el artículo
48.4 sea disfrutado en su totalidad por uno de los progenitores, el derecho a la suspensión por paternidad únicamente podrá ser ejercido por el otro (…)

 

 

Esto, combinado con la legislación vigente, supone en líneas generales:
-una “baja por maternidad”, de 6 semanas obligatorias para la madre, más otras 10 semanas voluntarias que se distribuirán padre y madre, a opción de los interesados, de forma simultánea o sucesiva.
-una “baja por paternidad”, de 4 semanas voluntarias (frente a los 13 días que otorgaba la legislación anterior), que corresponderá en exclusiva a uno de los progenitores; en caso de parto, al otro.

 

¡¿Qué igualdad ni qué leches?!
Igualdad sería plantarle al padre la barriga durante 20 semanas, y un pecho izquierdo para turnarse con el derecho materno!!  Y sabe dios que hay maridos que lo intentan, que el mío, de solidario que es, durante mi primer embarazo ganó dos kilos por cada uno que yo engordaba.

 

Pero… como lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible; y como las que cargamos con el bombo y las mamaderas somos nosotras, y como las que nos estrujamos los pechos en el baño de la oficina con máquinas-saca-leche, llenando biberones que luego guardamos con mimo en el frigo comunitario, para que más tarde una desconocida latinoamericana o de Europa del este (a gusto del consumidor) pueda alimentar a la hambrienta criatura durante nuestra ausencia, también somos nosotras; no estaría de más que la baja ampliada fuera la nuestra, al menos el tiempo necesario para cubrir el periodo de lactancia de 6 meses, mínimo recomendado por cualquier pediatra de nuestro tan evolucionado mundo occidental.
Y es que… hay que ser coherentes, señores!    

 

Y, puestos a avanzar hacia un futuro “mejor y más justo”, donde no exsite discriminación laboral, y donde hombres y mujeres caminan de la mano, tampoco estaría de más que la famosa “baja por paternidad” voluntaria, que ningún hombre tendrá jamás el valor de defender nunca ante sus empleadores, no fuese tanto un derecho sino un deber. Un compromiso de los hombres con su propia paternidad, un órdago por la sociedad, un guiño respetuoso, un gesto de reconocimiento hacia todas aquellas mujeres que, en pos de la humanidad, y haciendo malabares, luchan día tras día por ser dignas del respecto de sus hijos, jefes, y maridos.

 

Quizás con ello no logremos la igualdad… pero sin duda estaríamos un paso más cerca de ese otro concepto, desgraciadamente poco de moda, pero mucho más cercano al sentido común, la equidad.

 

 

Vero.

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One comment

 1 
Clau:

Excelente!!!!

October 8th, 2009 at 12:42 am

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