Haïti Kembé!

Posted in Las Gafas, Las Reflexibles | 1 Comment »

Como sabeis, y ya muchos me habeis estado preguntando, la catástrofe ocurrida en Haití la semana pasada me toca muy de cerca esta vez.

 

Aunque la suerte ha querido que ninguno de mis familiares haya resultado herido con el terremoto, y tanto mi madre, como mis abuelos, tíos y primos están TODOS (parece increíble!) en perfecto estado de salud, y en unas condiciones privilegiadas en comparación con el resto de la población; lo cierto es que es difícil alegrarse de nada frente a tanto sufrimiento y desesperación.

 

La situación del país es alarmante, y pese a la incuestionable ayuda que ha brindado la comunidad internacional, la organización de los recursos brilla por su ausencia. Hay pueblos a los que aun no ha llegado la ayuda, infinidad de vidas que siguen atrapadas bajo los escombros, y el riesgo de epidemias crece al ritmo que se acumulan los cadáveres en las aceras.

 

Cierto es que el Mundo está lleno de miseria, y que no podemos pretender ayudar a todos, pero la magnitud de la tragedia que está viviendo el pueblo haitiano ahora mismo no puede dejarnos indiferentes, y quizás por la cercanía que siento hacia esa tierra, no puedo dejar de involucrarme, y pediros a todos, desde el fondo de mi corazón, que os solidariceis con ese pueblo, que si ya estaba terriblemente necesitado de por si, ahora se ahoga en el más desgarrador de los llantos.

 

 

 

 

Vero

De tres a cuatro

Posted in Las Causualidades, Las Gafas, Las Reflexibles | 1 Comment »

12 de enero de 2.010, 10:40am.

 

Llego a la oficina, y, por cuarto día consecutivo, me espera un paquete en recepción. El remitente, aparentemente Amazone France, aunque adivino que detrás se esconde un cuarto Rey Mago, que a falta de poder presenciarse en el salón de casa, nos hacen llegar todo su cariño vía Correos e Internet. El destinatario, aunque es mi nombre el que aparece en el paquete, en la mayoría de los casos es mi hijo Matteo, en otros, no sabría decir.

 

Primero fue un libro chino, YI KING (Le Livre des Transformations), una especie de Biblia de la sabiduría oriental, que aun no he tenido tiempo de ojear con calma, pero que para mi alivio ha sido traducido al francés, según he podido observar en un primer hojeo. Aparentemente a los Reyes no les basta con el yoga…

 

Luego llegaron un globo-cóptero (sí, sí, globo-cóptero = un globo + una hélice, y alehop, vuela!!!), para disfrute de mi hijo, y más aun, de mi marido; una cámara holográfica que ahora decora mi mesa de oficina, haciendo detenerse a más de un curioso; un xilófono de madera, tamaño piano de adulto, con el que Matteo nos deleita en unos conciertos infinitos, pero tengo que reconocer que con algo de talento… (dios mío, que no sea músico!!! –Esta observación merece mención a parte, pero si entro en las profundidades de mis temores ante la posibilidad de que mi hijo, que tiene de dónde heredarlo, se dedique al mundo artístico, en cualquiera de sus facetas, este post podría no terminar nunca, así que lo resumiré en una frase: “Hola, soy Vero, y mi madre es escultora”-).

 

Lo cierto es que no es la primera vez, en mi oficina ya han sido testigos de cómo mi padre, a través de una simple caja de cartón acortando distancias, nos obsequia con todo tipo de inimaginables (y mucho menos transportables!!) presentes, tales como una escoba de bruja, cajas musicales, un juego entero de marionetas, bolas de cristal con motivos variados dependiendo de la festividad que se aproxime, libros en todos los idiomas, caramelos y chocolates…

 

   

Finalmente hoy, se trataba de unos simpáticos muñequitos de madera, representando a una familia de CUATRO miembros: Papá, Mamá, Matteo, y… la niña??!!

  

… Habrá que esperar al viernes para saberlo!!

 

 

 

Vero

 

 

A ese cuarto Rey Mago, por que no pierda nunca su magia.