Electra

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Siempre quise tener hijos. Y cuando digo hijos, me refiero a chicos, niños, con rabito entre las piernas, vamos, lo que viene siendo varones.

 

Ya sé que suena un tanto sexista, y no sabría siquiera explicar de dónde procede esta inclinación… Quizás sea por que, al haber crecido entre mujeres, siempre he echado en falta un poco de testosterona en el ambiente… O quizás porque cuando recuerdo las diferentes etapas de mi infancia y juventud, no puedo evitar sentir lástima por mi madre, y los mil y un disgustos que mi indomable insolencia le ha hecho pasar.

 

Cierto que lo anterior no se debe necesariamente a mi sexo, sino a mi consabido mal carácter, pero me pregunto si lo uno no viene un poco enaltecido por lo otro. Es decir, de haber sido yo un chico, cuántas de esas peleas de gatas nos habríamos evitado? Quizás ninguna, no lo sé. O quizás en lugar de peleas de gatas, habrían sido peleas de perros, o simplemente peleas… Pero lo cierto es que siempre he creído que los chicos quieren a sus madres de una manera especial, como con una especie de respeto admirativo que casi roza la veneración. O al menos yo no he tenido un novio que no atesorase a su madre en honorable pedestal y bajo vitrina protectora. Y, podéis creerme, no todas mis suegras lo habrían merecido!! No me quejo, nunca he tenido una mala suegra de verdad, la típica suegra bruja que todos tememos encontrarnos un buen día instalada en casa, y para la que nunca ninguna mujer será digna merecedora del amor de su perfecto hijito (me pregunto si algún día me convertiré en una de ellas!!). Todo lo contrario, mis ex -suegras han sido todas más que aceptables, y hasta me considero afortunada en cuanto a lo que a mi actual suegra se refiere. De hecho, hasta la palabra “suegra” le queda grande por defecto. Pero… de ahí a la veneración… va un trecho de objetividad! Ojo, no es que yo a mi madre no la respete y admire, que quede claro! Mi madre es, sin duda, de las personas más cándidas que he conocido, y no hay ser humano en la tierra que no caiga rendido ante su perenne sonrisa; es valiente, enérgica, entregada, y una de las mejores amigas que tengo en este mundo; pero, lo cierto es que, ni es virgen, ni es santa, ni es perfecta, ni así lo he creído nunca.

 

Todo esto para decir que, por un motivo que debe tener su origen en una especie de Complejo de Edipo inherente al sexo masculino, aunque en versión light, parecería que el amor de los chicos para con sus madres es algo que cualquier madre de fémina debería tener que envidiar. De igual manera que las niñas ocuparán siempre un lugar especial en el corazón de sus orgullosos padres.

 

Y yo me pregunto… qué nos queda a nosotras, sus mujeres, compañeras de vida, consejeras, e incondicionales amantes (pese a los kilos que los años añaden a su cinturón!). A dónde nos vemos relegadas en esa eterna batalla, en la que madre e hijitas juegan con ventaja, gozando de un lugar privilegiado en su corazón??

 

 

Pues chicas, cómo será la vida, que cuando en la eco del otro día, el ginecólogo nos anunció que se trataba de una niña, mayor que mi alegría sólo fue la de mi suegra! Y es que… todo en esta vida encuentra su equilibrio… y si bien es cierto que la hijita que llevo dentro viene a robarme mi puesto de princesa, bien me vale convertirme en Reina! Y si algún día me falta cariño, yo también tengo a mi propio Edipo que me lo conceda…

 

 

 

Bienvenida al Mundo, chiquitina!! Jamás cedí mi corona con tanta ilusión.

 

 

 

 

Mamá (Vero)

Haïti Kembé!

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Como sabeis, y ya muchos me habeis estado preguntando, la catástrofe ocurrida en Haití la semana pasada me toca muy de cerca esta vez.

 

Aunque la suerte ha querido que ninguno de mis familiares haya resultado herido con el terremoto, y tanto mi madre, como mis abuelos, tíos y primos están TODOS (parece increíble!) en perfecto estado de salud, y en unas condiciones privilegiadas en comparación con el resto de la población; lo cierto es que es difícil alegrarse de nada frente a tanto sufrimiento y desesperación.

 

La situación del país es alarmante, y pese a la incuestionable ayuda que ha brindado la comunidad internacional, la organización de los recursos brilla por su ausencia. Hay pueblos a los que aun no ha llegado la ayuda, infinidad de vidas que siguen atrapadas bajo los escombros, y el riesgo de epidemias crece al ritmo que se acumulan los cadáveres en las aceras.

 

Cierto es que el Mundo está lleno de miseria, y que no podemos pretender ayudar a todos, pero la magnitud de la tragedia que está viviendo el pueblo haitiano ahora mismo no puede dejarnos indiferentes, y quizás por la cercanía que siento hacia esa tierra, no puedo dejar de involucrarme, y pediros a todos, desde el fondo de mi corazón, que os solidariceis con ese pueblo, que si ya estaba terriblemente necesitado de por si, ahora se ahoga en el más desgarrador de los llantos.

 

 

 

 

Vero

De tres a cuatro

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12 de enero de 2.010, 10:40am.

 

Llego a la oficina, y, por cuarto día consecutivo, me espera un paquete en recepción. El remitente, aparentemente Amazone France, aunque adivino que detrás se esconde un cuarto Rey Mago, que a falta de poder presenciarse en el salón de casa, nos hacen llegar todo su cariño vía Correos e Internet. El destinatario, aunque es mi nombre el que aparece en el paquete, en la mayoría de los casos es mi hijo Matteo, en otros, no sabría decir.

 

Primero fue un libro chino, YI KING (Le Livre des Transformations), una especie de Biblia de la sabiduría oriental, que aun no he tenido tiempo de ojear con calma, pero que para mi alivio ha sido traducido al francés, según he podido observar en un primer hojeo. Aparentemente a los Reyes no les basta con el yoga…

 

Luego llegaron un globo-cóptero (sí, sí, globo-cóptero = un globo + una hélice, y alehop, vuela!!!), para disfrute de mi hijo, y más aun, de mi marido; una cámara holográfica que ahora decora mi mesa de oficina, haciendo detenerse a más de un curioso; un xilófono de madera, tamaño piano de adulto, con el que Matteo nos deleita en unos conciertos infinitos, pero tengo que reconocer que con algo de talento… (dios mío, que no sea músico!!! –Esta observación merece mención a parte, pero si entro en las profundidades de mis temores ante la posibilidad de que mi hijo, que tiene de dónde heredarlo, se dedique al mundo artístico, en cualquiera de sus facetas, este post podría no terminar nunca, así que lo resumiré en una frase: “Hola, soy Vero, y mi madre es escultora”-).

 

Lo cierto es que no es la primera vez, en mi oficina ya han sido testigos de cómo mi padre, a través de una simple caja de cartón acortando distancias, nos obsequia con todo tipo de inimaginables (y mucho menos transportables!!) presentes, tales como una escoba de bruja, cajas musicales, un juego entero de marionetas, bolas de cristal con motivos variados dependiendo de la festividad que se aproxime, libros en todos los idiomas, caramelos y chocolates…

 

   

Finalmente hoy, se trataba de unos simpáticos muñequitos de madera, representando a una familia de CUATRO miembros: Papá, Mamá, Matteo, y… la niña??!!

  

… Habrá que esperar al viernes para saberlo!!

 

 

 

Vero

 

 

A ese cuarto Rey Mago, por que no pierda nunca su magia.

 

Santa ’s Calling

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No sé si a vosotros también os llamaba, a mi desde luego sí. Cada año, alrededor del día 20, la misma voz sonaba al otro lado de la línea: “Jo, Jo, Jo, Feliz Navidad!!”

La fantasía era absoluta, lo intangible se volvía palpable por segundos. Era Papá Noel, o “Santa Clós”, que es como lo llamamos en mi tierra de spanglish vendida al mejor postor, donde tanto tiran los renos de un trineo dorado y rojo, como los camellos de unos caballeros (o se dice camelleros??!!) de Oriente, y donde los niños se pierden en montañas de juguetes traídos directamente desde un fantástico Toys ‘R Us cuya superficie supera a la del Santiago Bernabeu, mientras en la isla vecina una madre se siente afortunada, y canturrea en su mecedora, cosiendo un botón azul donde antes estaba el ojo derecho de la vieja muñeca de trapo que regalará a sus tres hijas esta Navidad.

Pero como dice la canción, si el Norte fuera el Sur sería la misma porquería. Y como es Navidad, mejor juguemos a ser niños, y ya que estamos, niños ricos, y sumerjámonos en esa magia Navideña que sólo las mentes más inocentes son capaces de vivir plenamente.

 

Y es que… a alguien se lo ocurre mejor mentira que ésta?! Yo, personalmente, siempre he creído que educar a los niños sólo es posible a través de la verdad (una verdad ajustada a su tamaño y estatura, claro está, pues ni los niños vienen de París, ni es conveniente ilustrarles en el arte del Camasutra a la temprana edad de 10 años, que luego pasan cosas como la de mi cuñado, que aconsejó muy sabiamente a su hermano pequeño –hoy mi marido- que siempre que se “tocara”, extremara las precauciones, no fuera a ser que se viera auto-inseminado por su propio esperma, que eso era incesto!!). Decía, que yo que defiendo que hablarles con la verdad es la única manera de hacer de nuestros hijos seres íntegros, me permito y permitiré faltar a mis principios en este asuntillo navideño, y a este fin haré todo lo que en mis manos esté para hacerles espectadores y actores de este mágico espectáculo. Y esto incluye, claro está, la incondicional llamada de Papá Noel, argumento al que me aferré durante años (”Pues claro que existe, a mi me llama cada año!!”) para rebatir los incansables ataques de mis blasfemos compañeros del cole, arguyendo que los Reyes eran los padres (Consejo: hay que tener cuidado con que el que efectúe la llamada no sea ninguno de los dos progenitores, o ningún otro adulto del hogar, pues siempre está el listillo del hermano mayor –de nuevo mi cuñado-, que arrastra al pequeño del brazo –de nuevo mi marido- hacia el cuarto en el que se esconde papá, mientras la pequeña de la casa habla con Papá Noel, para sorprenderle en medio de un estruendoso Jo Jo Jo).

En cambio, tengo que decir, que las cosas llevadas al extremo nunca son recomendables, y existe, aunque no lo creáis, existe, una edad razonable en la que es conveniente ir abandonando las llamadas, pues los atracones de realidad pueden resultar indigestos, y la verdad a pequeñas dosis siempre es más fácil de tragar. Aún recuerdo la decepción que me supuso oír a mi padre preguntarme en el que fue para mi el último día de Navidad de mi infancia, si creía que mi hermana ya sabía lo de los Reyes, pues no le había dado tiempo de comprarnos nada, y si me parecía bien, nos íbamos juntos a Toys ‘R Us el día siguiente a elegir lo que quisiéramos (sí, yo nací en “esa mitad” de la tierra, la de la abundancia navideña, la de las montañas de regalos… lo siento). Lo que no hace que a mis 29 años, haya dejado pasar uno solo sin dejarles a sus Majestades algún refrigerio, y agua y hierba para sus camellos.

Y tampoco considero que ir a sentarse en la falda de Sus Majestades de Oriente, ni encontrarse con un gordito vestido de blanco y rojo, con una enorme barba, y una campana, en medio del centro comercial, contribuya a mantener la ilusión, sino todo lo contrario!! Y, sin ánimo de ofender, el tío/primo barrigón que todos los años, y con su mejor intención, se disfraza de Papá Noel y reparte regalos la noche del 24 a cada uno de los familiares presentes… tampoco me mola!! A Papá Noel y a los Reyes Magos, por lo mismo de ser magos, no se les ve, se les intuye!! Vienen cuando duermes, te vigilan durante el año, cuidan de tus sueños, y se encargan de hacerlos realidad… y ahí estriba la magia.

Pero como vivimos en sociedad, y hay que conciliar posturas… Vaaaaaaaaaaaaaaale, acepto que Papá Noel se pasee por el Corte Inglés repartiendo caramelos a los niños (le diré a Matteo que es un representante, una especie de mensajero. Eso me decían a mi ante la incansable pregunta: “Mami, mami, está más flaco que ayer, y tiene la barba más larga y menos blanca, lo ves?, lo ves??!!”. Y, lo peor es que colaba); y acepto hacer la cola para que se suba en la falda de los Reyes Magos; y hasta que venga un inusual San Nicolás a la guarde, confundiendo nociones en la pequeña pero evolucionada mente de mi Pitufo… me rindo!

 

Eso sí, como buena descendiente de ambos mundos, y siendo imposible llegar a un acuerdo sobre qué costumbre mantener, si la del gordito atlético o la de los moros a camello, pues mi marido creció en una blanca y nevada Suiza más cercana al Polo Norte, y yo en un cálido y semi-colonizado Caribe, cuya raíz latina se aferra a la tradición de los venidos del desierto… pues a nuestra casa vienen todos, Papá Noel con sus renos, y los Reyes con sus camellos, y al que no le guste, que no mire.


Con una particularidad, y con el fin de limitar los estragos que la fiebre consumista va produciendo en tan bondadosa festividad, mi marido y yo hemos llegado un acuerdo. La montaña de regalos fabricados por una panda de enanitos esclavos allá en el Polo, y el espíritu de la abundancia, colmarán nuestro hogar la noche del 24 de diciembre, mientras que la noche del 5 de enero, unos agradecidos Reyes Magos podrán retomar fuerzas en nuestro salón, sin tener que dejar nada a cambio, donde les esperan suculentos manjares (galletas y leche), y un saco de ilusión y buenas acciones para el nuevo año, así como un par de regalitos para llevar a aquellos niños que, al ser de “la otra mitad”, no tienen un Papá Noel que les colme de caprichos (no demasiados, tampoco hay que abusar!! Que luego nos acusan de ir contagiando al tercer mundo nuestra insaciable necesidad de consumo).

 


Y Feliz Navidad a ti también!!

 

Vero

Madre sólo hay una… gracias a Dios!

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Mi madre es una persona muy especial, en todas las acepciones posibles de la palabra…

Será mejor que os lo ilustre en un ejemplo.

Esta conversación la tuvimos ayer. Después de tres semanas desde la muerte de su ordenador, después de tres semanas desde que se apropió del mío… me llama.

Yo: Hola Mamita!

Ella: … pues eso, imprimimos unas 200 invitaciones… o cancelamos la exposición?!… déjame ver…

El de las impresiones: Hombre, Mireille… son para mañana, llevamos un mes decidiendo este asunto… no es por presionarla, pero me vendría bien una respuesta definitiva.

Yo: Maaaaaaaaaammmmmmmmmmiiiiiiiiiii… mami, mami, mamiiiii

Ella: Sí, sí. Claro, claro… una respuesta definitiva…a ver…

Yo: Mmmmmaaaaaammmmmmmmi, mami!

Ella: … sí? Ay… Thali, se me olvidó que te había llamado. Je je! Es que estoy aquí con Rafa, el de imprenta… y bueno, no sabes…estamos aquí tomando decisiones. Bueno, que es un cielo… se ríe. Ay, Thali… te iba a pedir una cosa,  tú podrías-?

Yo: Mami, estoy en el trabajo, de verdad que estoy liada.

Ella: Ah! Claro, estás en el trabajo… bueno chica pero no me puedes hacer el favorcito?

Yo: Mami, es que ahora mismo estoy muy liada.

Ella: Ah…bueno… claro, liada… de todos modos, bueno… tú cuando tengas un ratito me haces un fotomontage, me diseñas la tarjeta de visita y me redactas un textito…

Yo: Mami-

Ella: Yo te dejo mandado por mail lo que he hecho ya…

Yo: Y por qué no lo vemos esta noche en casa?… por cierto, te han dado ya tu ordenador nuevo?

Ella: Ay… sí, nena. Al final es un MAC.

Yo: Cómo que al final es un MAC? Lo habrás decidido tú.

Ella: Sí, sí… yo es que ne-ce-si-to un MAC.

Yo: Mami… no necesitas un MAC, para lo que haces un PC te sobra… los MACS son caros, son complicados de utilizar-

Ella: Thali. Yo ya dije que la siguiente vez que me comprara un ordenador sería un MAC. Tú no lo entiendes. Lo ne-ce-si-to para mi trabajo.

Yo: Bueno, lo que sea. Me alegro.

Ella: Ay, gracias. Y yo. Está en casa en su cajita.

Yo: Pues perfecto porque esta noche voy a ver una peli y ne-ce-si-to mi ordenador de vuelta.

Ella: Ah, no, no, no, no, no! No te lo puedes llevar.

Yo: Qué dices? Pero si ya tienes tu ordenador.

Ella: Ya, hija. Pero es que es un MAC, no sé utilizarlo.

 

Con todo el cariño del mundo, a mi mamá… una persona muy especial.

Besotes